Me he encontrado con un artículo suprememente interesante, y como el cuento me han dado en la vena del gusto, encuentro interesante la postura del profesor Camilo Jiménez al desentrañar de alguna manera un problema que desafortunadamente cada vez es más "normal" en nuestra ya desprestigiada y subdesarrollada cultura. Entiendo y estoy de acuerdo con que la tecnología nos facilita la vida, pero la misma no puede domeñar en ninguna medida los respetables e inquebrantables lineamientos que desde los anales de la gramática suponen un orden a la manera de escribir, es claro que nuestra apretada agenda supone el optimizar el tiempo a cualquier coste, pero no puede ser abrogando las leyes fundamentales y "NO" negociables de la gramática que para nuestro contexto ha servido como estandarte y que dota de orgullo a nuestros escritores.
La apología que presento la encarna un docente, pero no es hacia él, es hacia la ortografía (del latín orthographia y del griego ὀρθογραφία) entendida como el conjunto de reglas y convenciones que rigen el sistema de escritura normalmente establecido para una lengua estandar, que por estos días es maltratada y peor aún, pareciera que no existe en algunos contextos académicos, nos acostumbramos a los emoticones y las palabras recortadas que aunque comunican algo no lo hacen de la manera apropiada, y que para los que valoramos el arte de escribir bien suponen una completa afrenta.
Pretendo pues suscitar a la lectura, el mejor medio de aprender a manejar el arte de comunicarnos por el medio escrito y de potenciar nuestras habilidades comunicativas, lo que garantiza al postrer unas relaciones sociales más saludables y enmarcadas en el respeto y consideración hacia los otros.
Les dejo el link para que consulten el artículo y saquen sus propias y ojalá acertadas conclusiones, no desde las emociones, sino buscando la razón de ser del escrito.
http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/educacion/no-aguanto-que-sus-alumnos-no-puedan-redactar-un-parrafo-correctamente_10906583-4