Me he encontrado con un artículo suprememente interesante, y como el cuento me han dado en la vena del gusto, encuentro interesante la postura del profesor Camilo Jiménez al desentrañar de alguna manera un problema que desafortunadamente cada vez es más "normal" en nuestra ya desprestigiada y subdesarrollada cultura. Entiendo y estoy de acuerdo con que la tecnología nos facilita la vida, pero la misma no puede domeñar en ninguna medida los respetables e inquebrantables lineamientos que desde los anales de la gramática suponen un orden a la manera de escribir, es claro que nuestra apretada agenda supone el optimizar el tiempo a cualquier coste, pero no puede ser abrogando las leyes fundamentales y "NO" negociables de la gramática que para nuestro contexto ha servido como estandarte y que dota de orgullo a nuestros escritores.
La apología que presento la encarna un docente, pero no es hacia él, es hacia la ortografía (del latín orthographia y del griego ὀρθογραφία) entendida como el conjunto de reglas y convenciones que rigen el sistema de escritura normalmente establecido para una lengua estandar, que por estos días es maltratada y peor aún, pareciera que no existe en algunos contextos académicos, nos acostumbramos a los emoticones y las palabras recortadas que aunque comunican algo no lo hacen de la manera apropiada, y que para los que valoramos el arte de escribir bien suponen una completa afrenta.
Pretendo pues suscitar a la lectura, el mejor medio de aprender a manejar el arte de comunicarnos por el medio escrito y de potenciar nuestras habilidades comunicativas, lo que garantiza al postrer unas relaciones sociales más saludables y enmarcadas en el respeto y consideración hacia los otros.
Les dejo el link para que consulten el artículo y saquen sus propias y ojalá acertadas conclusiones, no desde las emociones, sino buscando la razón de ser del escrito.
http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/educacion/no-aguanto-que-sus-alumnos-no-puedan-redactar-un-parrafo-correctamente_10906583-4
viernes, 16 de diciembre de 2011
miércoles, 9 de noviembre de 2011
APOLOGÍA A CREER-THINK APOLOGY
Innumerables variables confluyen cuando intento razonar en cuanto a la convicción de Dios, los conocimientos que mi padre compartiera conmigo (y con muchos más) acerca del fín de todo, razones enmarcadas en estudios escatológicos y hermenéuticos de la biblia, que me acercaban a creer utilizando más que la emoción la razón, decantando ideas y afirmando otras en los últimos meses y con la intención de compartirlas con muchos, queriendo ser solidario nada más, mostrando crudeza y sensatez porque al postrer no depende de mí, sólo puedo servir como multiplicador, la responsabilidad es personal e intransferible.
El cristianismo produjo una fragmentación importante a nivel intelectual en la edad media, es decir, empezar a concebir a "DIOS" como un ente creador de todas las cosas, y al cuál le podemos atribuir todas las características divinas se constituyó para muchos como falsa idolatría y fanatismo. Si bien, personajes en la antiguedad, quienes saturados de conocimiento tuvieron que aceptar que la aprehensión del mismo ser debería venir otorgado por alguien "SUPERIOR" nos permite dilucidar que cada conocimiento o nueva teoría llevaba implícito un contenido divino, las mismas ideas de Platón advertían sobre la existencia de un ser superior, quien para el cristianismo partió la historia en dos (antes y después de Cristo).
Jesucristo vino al mundo en época de subyugamiento del pueblo judío por parte del imperio romano e instó a toda persona para que creyera en él, mostrando al mundo una manera distinta de ver las cosas, por medio de la fe, por lo que puedo afirmar que cada filósofo, cada pensador, cada ismo que surgía permitía que la humanidad se encontrara con nuevos cuestionamientos que al postrer estaban encausados hacia un mismo fin: la divinidad y sublimación de todo conocimiento, que en cada hombre se encarna y crea una convicción inamovible por la cual muchos llegaron a ser mártires en defensa o apología de una fe cimentada en la razón y que inunda de paz al reflexionar sobre el culmen de la humanidad y la trascendencia del alma.
El debate actual se consolida entre gobernar la vida basados en la fe o en la razón, lo que propongo es no tener razones para creer, sino creer utilizando la razón y contrastando la evidencia divina con las investigaciones científicas, al igual que encontar el correlato de los historiadores escepticos acerca de la vida, obras y existencia de Jesús de Nazareth.
No existe una relación directa con lo propuesto anteriormente, pero lo dejo expuesto y tal vez luego lo analice con más detenimiento: el imperativo categórico de KANT debería ser enseñado, interiorizado, aprehendido desde la escuela, sé que nuestro trabajo como terapeutas se disminuiría, pero estaríamos mucho mejor.
El cristianismo produjo una fragmentación importante a nivel intelectual en la edad media, es decir, empezar a concebir a "DIOS" como un ente creador de todas las cosas, y al cuál le podemos atribuir todas las características divinas se constituyó para muchos como falsa idolatría y fanatismo. Si bien, personajes en la antiguedad, quienes saturados de conocimiento tuvieron que aceptar que la aprehensión del mismo ser debería venir otorgado por alguien "SUPERIOR" nos permite dilucidar que cada conocimiento o nueva teoría llevaba implícito un contenido divino, las mismas ideas de Platón advertían sobre la existencia de un ser superior, quien para el cristianismo partió la historia en dos (antes y después de Cristo).
Jesucristo vino al mundo en época de subyugamiento del pueblo judío por parte del imperio romano e instó a toda persona para que creyera en él, mostrando al mundo una manera distinta de ver las cosas, por medio de la fe, por lo que puedo afirmar que cada filósofo, cada pensador, cada ismo que surgía permitía que la humanidad se encontrara con nuevos cuestionamientos que al postrer estaban encausados hacia un mismo fin: la divinidad y sublimación de todo conocimiento, que en cada hombre se encarna y crea una convicción inamovible por la cual muchos llegaron a ser mártires en defensa o apología de una fe cimentada en la razón y que inunda de paz al reflexionar sobre el culmen de la humanidad y la trascendencia del alma.
El debate actual se consolida entre gobernar la vida basados en la fe o en la razón, lo que propongo es no tener razones para creer, sino creer utilizando la razón y contrastando la evidencia divina con las investigaciones científicas, al igual que encontar el correlato de los historiadores escepticos acerca de la vida, obras y existencia de Jesús de Nazareth.
No existe una relación directa con lo propuesto anteriormente, pero lo dejo expuesto y tal vez luego lo analice con más detenimiento: el imperativo categórico de KANT debería ser enseñado, interiorizado, aprehendido desde la escuela, sé que nuestro trabajo como terapeutas se disminuiría, pero estaríamos mucho mejor.
lunes, 31 de octubre de 2011
EL PRINCIPIO DEL INICIO... EL INICIO DEL PRINCIPIO
Pretendo discurrir respetando tanto a la razón como a la ortografía, procuro que la piedra angular de mi discurso sea la razón objetiva y sin mácula, con una dosis nada mesurada de sentido común e idiosincrasia; percibo la dificultad de iniciar a escribir, pero mi razón sucumbe ante la demanda de exponer lo que a mi parecer y basado en la experiencia diaria paradójicamente encuentro ausente: la razón para actuar y decidir, y la ortografía para expresarnos de manera adecuada, y me incluyo al momento que me expongo a las críticas y observaciones que ojalá se presenten para generar alguna polémica, no son necesarias, no son lo que espero como aliciente para continuar escribiendo, pero me harán saber que algo de lo que escribo interesa, nada más.
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