Innumerables variables confluyen cuando intento razonar en cuanto a la convicción de Dios, los conocimientos que mi padre compartiera conmigo (y con muchos más) acerca del fín de todo, razones enmarcadas en estudios escatológicos y hermenéuticos de la biblia, que me acercaban a creer utilizando más que la emoción la razón, decantando ideas y afirmando otras en los últimos meses y con la intención de compartirlas con muchos, queriendo ser solidario nada más, mostrando crudeza y sensatez porque al postrer no depende de mí, sólo puedo servir como multiplicador, la responsabilidad es personal e intransferible.
El cristianismo produjo una fragmentación importante a nivel intelectual en la edad media, es decir, empezar a concebir a "DIOS" como un ente creador de todas las cosas, y al cuál le podemos atribuir todas las características divinas se constituyó para muchos como falsa idolatría y fanatismo. Si bien, personajes en la antiguedad, quienes saturados de conocimiento tuvieron que aceptar que la aprehensión del mismo ser debería venir otorgado por alguien "SUPERIOR" nos permite dilucidar que cada conocimiento o nueva teoría llevaba implícito un contenido divino, las mismas ideas de Platón advertían sobre la existencia de un ser superior, quien para el cristianismo partió la historia en dos (antes y después de Cristo).
Jesucristo vino al mundo en época de subyugamiento del pueblo judío por parte del imperio romano e instó a toda persona para que creyera en él, mostrando al mundo una manera distinta de ver las cosas, por medio de la fe, por lo que puedo afirmar que cada filósofo, cada pensador, cada ismo que surgía permitía que la humanidad se encontrara con nuevos cuestionamientos que al postrer estaban encausados hacia un mismo fin: la divinidad y sublimación de todo conocimiento, que en cada hombre se encarna y crea una convicción inamovible por la cual muchos llegaron a ser mártires en defensa o apología de una fe cimentada en la razón y que inunda de paz al reflexionar sobre el culmen de la humanidad y la trascendencia del alma.
El debate actual se consolida entre gobernar la vida basados en la fe o en la razón, lo que propongo es no tener razones para creer, sino creer utilizando la razón y contrastando la evidencia divina con las investigaciones científicas, al igual que encontar el correlato de los historiadores escepticos acerca de la vida, obras y existencia de Jesús de Nazareth.
No existe una relación directa con lo propuesto anteriormente, pero lo dejo expuesto y tal vez luego lo analice con más detenimiento: el imperativo categórico de KANT debería ser enseñado, interiorizado, aprehendido desde la escuela, sé que nuestro trabajo como terapeutas se disminuiría, pero estaríamos mucho mejor.